
Sabía que este día en algún momento llegaría.
Yo sin saber qué hacer, dura, fría e indiferente.
Tú acostado en esa cama ya inerte,
sin dar señales de pertenecer a esta vida.
Era una noticia ya cantada por todos
pero a ciencia cierta no se sabía el día,
la fecha ni la hora de tal suceso
que cambió una parte más de esta loca vida.
Tenía tantas ganas de llorar y abrazarte tan fuerte
pero me fue difícil esta situación.
El solo hecho de pensar que ya me habías dejado
en este mundo sin un motivo más por el que existir,
volvió a desmoronar mi lógica y razón.
Como son las cosas antes de que todo esto se desate
hicimos las paces, volvimos a ser amigos,
los de antes, pedirnos perdón y
aceptar culpas.
Mi último adiós hacia ti fue:
Dulces sueños, que duermas bien, te quiero mucho y
tú: Que descanses bien hasta mañana mi chinita.
Y ese mañana nunca existió,
justo esa madrugada se desencadenó todo para el fatídico final.
Un grito me levantó en una sola pieza,
ya un mal presentimiento antes de dormir
me había puesto en alerta de que algo sucedería ese día.
Al tratar de entrar en la situación por la que estaba pasando,
vi lágrimas en sus ojos y desesperada llamabas
porque él ya no decía palabras,
literalmente entró en coma.
Yo en mi desesperación
busque y recordé lo que hasta hoy estudié;
su pulso era débil y hubo ratos en los que ya no respiraba,
estaba inconciente.
Aplique el ABC y no encontraba señal positiva
a pesar de que aún te aferrabas a la vida
ya estabas dejándonos.
Que odio siento en este momento.
No puedo creer que la vida
me vuelva a quitar a alguien que quiero tanto y
se empeñe en verme triste otra vez
cada vez pienso que la vida no es justa y
me hago la idea que la felicidad tan solo es pasajera.
Si hubiera sabido que en ese día pasaría tal acontecimiento
no te hubiera mentido acerca de lo que hablamos;
te hubiera dicho lo que pasó y
quizás me hubieras aconsejado de lo mejor
aunque siempre dijiste que le habrás hecho
para que se aleje de ti y no te venga a ver.
En fin a estas alturas de la vida
las lamentaciones ya no son necesarias.
Por dos largos días te aferraste a esta vida y
quizás al deseo de saber que yo estaba a tu lado
como cuando solías preguntar y buscarme.
Sabes que deseaba tanto estar junto a ti
todas las veces que estuviste mal
si por mi hubiera estado cada uno de esos días.
Pero no podía
a pesar de mostrarme dura;
por dentro soy como cristal, frágil ante los míos
porque son lo único que tengo en esta vida.
Por eso prefería mantenerme distante
para que por lo menos guardaras tu última esperanza y
te aferres a la vida por solo quererme ver.
Hasta la última vez fue eso lo que pensé y
por eso evitaba quedarme sola a tu lado
pero ese día lo tenía que hacer.
Verte ahí echado junto a un monitor,
respirando con la ayuda de una máquina e inconsciente.
Eso no era lo que yo quería para ti,
deseaba tanto que no te pase nada y
que de pronto salieras de ese cuadro y
seas el mismo de antes con tu dulce sonrisa y
las muecas que hacías para sacarme una sonrisa sincera
pero tan solo me engañaba
esto era mi realidad y
por momentos pedí que la vida se apiade de ti y
no te haga sufrir más.
Intentaría ser fuerte y te dejaría ir
para que tú seas feliz y
acabe toda esta desgracia de una vez.
Te hablé y te dije que todo estaba bien,
que te quería y estaría pendiente de ti
aunque no tuve respuesta por parte tuya
sabía que me escuchabas y entendías lo que decía y
como me sentía.
Esas horas fueron las más largas de mi vida
hasta que al final
sentí un frío que me llegaba a los huesos.
Me dio un mal presentimiento y
para variar no me equivoque;
al recibir el llamado del médico
que me confirmaría mi sospecha.
¿Usted es la hija?.
Su papá acaba de fallecer; 12:30pm. de un sábado 18.
El médico explicaba y decía cosas que ni entendí,
todo fue tan rápido,
verte por fin descansando,
sin sufrir, sin dolor, sin máquinas.
Me costó guardarme mis lágrimas,
mi pena, mi tristeza,
poner mi hombro fuerte y
hacer valer mi orgullo para que los míos no se vengan abajo.
Dar la noticia de esto fue lo peor,
traté de vocalizar y hacerme entender al hablar por el auricular,
escogerte la ropa que tanto te gustaba.
Fue difícil.
Por mi parte yo me desconecté de este mundo
como suelo hacerlo cuando quiero
encontrar respuestas en mi interior y
pensar el por qué de las cosas.
En esta ocasión estuve y
preferí superar mi dolor sola,
no hubieron lágrimas,
hubo sonrisas fingidas,
actuar tal y como me demostraba siempre con los demás.
Ideas llenaron esta pobre cabeza,
solo en mis ratos de soledad volvía a mi realidad,
en esta vez se me hizo difícil
usar la ropa negra que adoro ponerme
pero esta ocasión me lo tenía que poner por obligación.
El trabajo y los estudios me ayudaron
en mantener la cabeza ocupada y
solía hacerme la idea de que te habías ido a trabajar y
regresarías en la noche
pero esto nunca sucedió y
creo que aunque ya pasaron los días
aún me seguiré haciendo esa idea
porque aún me cuesta mucho dejarte ir.
Sé que suena muy egoísta y
que quizás lo mejor sea olvidar
pero tú más que nadie sabe que
esta situación me cuesta mucho entender y asimilar
pero quizás el tiempo sea la solución
para este sentimiento que aún siento.
Pero ten por seguro que tu imagen y
amor por mi y tu familia permanecerán en este corazón que:
Te amó, te ama y te amará por siempre.
Te pido perdón por cada equivocación y
te agradezco por todos los buenos momentos compartidos.
Este no será mi adiós
sino mi hasta cuando la vida nos vuelva a unir
en algún momento donde encontremos la felicidad.








